Hugo de la Cruz Sánchez
@reportero19
Visitadas en su mayoría por jóvenes, las sex-shop siguen atendiendo más el morbo de las personas que una venta real de sus artículos. El tema de la salud sexual, que va ligado a diferentes factores, no está siendo incluido en las sociedades modernas en donde el género (hombre-mujer) es lo que más importa.
Antonio Peralta Sánchez, el expresidente del Colegio de Ginecólogos en la ciudad, considera que la sexualidad debe comprender situaciones de erotismo, afecto, cariño y confianza, aunque los nuevos métodos y prácticas en pareja no están peleados o fuera de las posibilidades.
Las sex-shop de Tehuacán tienen como principales consumidores al sector juvenil; sin embargo, la mayoría asiste por morbo y curiosidad, desconociendo la utilidad de los artículos que ahí se comercializan. Preservativos y lubricantes son los productos más solicitados, aunque también se venden cremas y geles excitantes, afrodisíacos, retardantes y pastillas tanto para la disfunción eréctil, como para la eyaculación precoz, todos estos sin efectos secundarios, según aparece.

Los establecimientos cuentan además con juguetes como muñecas inflables, consoladores, vibradores, entre otros, dichos productos tienen un costo variable que va desde los 150 hasta los 2 mil pesos. Estas tiendas, que llegaron a Tehuacán hace casi una década, ofrecen una amplia gama de videos pornográficos y hasta zoofilia, teniendo como única restricción la pornografía infantil.
En una de estas tiendas Viviana es administradora, ella cuenta que diariamente entran alrededor de 40 personas y de estos ni siquiera la mitad realiza algún gasto.
Según los registros de este tipo de tiendas, Tehuacán es una ciudad aún conservadora, las personas casi no preguntan y mucho menos compran, “hasta llegan a asustarse muchas veces de lo que aquí pueden encontrar”, dice la joven.
