Transforman desechos industriales en arte ecológico dentro del penal de Tehuacán
Suamy Hernández
@linea_th
Al interior del Centro Penitenciario Regional (Cepere) de Tehuacán, personas privadas de su libertad (PPL) han encontrado en la carpintería no solo un oficio, sino una forma de expresión, reintegración y respeto al medio ambiente.
Internos han desarrollado habilidades que hoy les permiten elaborar productos artesanales de alta calidad a partir de materiales reciclados.
Una de las actividades más destacadas es la elaboración de recuerditos ecológicos para toda ocasión: bodas, bautizos, primeras comuniones, XV años usando como materia prima tubos de cartón provenientes de rollos de tela que desechan las maquiladoras de la región.
Las maquiladoras textiles que operan en Tehuacán donan estos cilindros de cartón que, en lugar de ir a la basura, llegan a manos de los internos, quienes los transforman en piezas únicas como especieros, lámparas, portarretratos o centros de mesa.
“Es un trabajo creativo y útil. Tomamos algo que iba a terminar en un tiradero y lo convertimos en algo que alguien va a usar y apreciar”, comentó uno de los internos entrevistado durante el recorrido.
Los pedidos pueden personalizarse: basta con presentar un boceto o idea general, y los artesanos del Cepere se encargan de darle forma. En muchos casos, los clientes les otorgan libertad creativa y los resultados sorprenden por su detalle y acabado.
Entre los productos más solicitados están los utensilios de cocina como cuchareros y especieros, con capacidad para ocho o hasta diez frascos. Los precios varían entre los 400 y 800 pesos, dependiendo del tamaño y diseño.
Además de la carpintería, dentro del penal opera una maquiladora donde se elaboran bolsas, y próximamente se espera iniciar con la fabricación de calzado.
También se organiza un bazar interno donde se exhiben los productos disponibles, aunque muchas personas ya acuden directamente al penal para realizar pedidos personalizados.
Este tipo de actividades no solo les permite a las personas privadas de su libertad generar ingresos, sino también adquirir un oficio, disciplina y sentido de propósito.
Muchos de ellos, después de dos años de trabajo continuo, se convierten en verdaderos especialistas.
A través de estos recorridos ecológicos, como se les ha comenzado a llamar al proceso de transformación de desechos en productos útiles se impulsa la reinserción social con dignidad y responsabilidad ambiental.
“Mucha gente no sabe todo lo que se hace aquí adentro. Hay talento, esfuerzo y compromiso. Solo necesitamos una oportunidad para mostrarlo”, añadió otro de los participantes del programa.
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