La Casa de Orange-Nassau, los antepasados del rey Guillermo de Países Bajos, respaldó durante siglos el colonialismo y obtuvo gracias a ello durante el siglo XIX unos 500 millones de euros al cambio actual. A esta conclusión llega una investigación presentada este viernes que ha analizado el papel de la familia real neerlandesa en la historia colonial y la esclavitud asociada a ella. El estudio abarca desde 1600 hasta la actualidad y fue encargado hace cuatro años por el propio monarca. Licenciado en Historia, el rey ha declarado: “No puedo cambiar el pasado, pero puedo contribuir al presente y al futuro en la medida de mis posibilidades”, al recibir el estudio en el paraninfo de la Universidad de Leiden.
El soberano neerlandés resolvió desde el inicio de su reinado afrontar el pasado de su familia, en un ejercicio de transparencia con implicaciones para el futuro de la monarquía, y un grupo de 60 investigadores le ha puesto frente a un espejo que le ha devuelto una imagen dolorosa. Según el investigador principal, Gert Oostindie, el apoyo de la Casa de Orange al colonialismo “fue activo y sin escrúpulos durante siglos, incluida la esclavitud mientras existió”. Todos los miembros de la dinastía “consideraban que la guerra colonial y la represión violenta de los levantamientos eran inevitables y estaban justificadas”, ha añadido. Los Orange respaldaron un sistema basado “en la supuesta superioridad de los blancos y de Europa durante la segunda mitad del siglo XIX”, ha señalado.
El silencio sobre este pasado se mantuvo, ha advertido Oostindie, hasta la ascensión al trono de la reina Juliana en 1948, abuela de Guillermo, que era pacifista y se desmarcó de ese rumbo. Desde el palacio, “nunca se criticó el colonialismo ni se abogó por un tono diferente”.
500 millones de euros de ganancias
A lo largo de 2.000 páginas de investigación, repartidas en cinco libros, se constata que todos los estatúderes (gobernadores), así como los reyes y reinas posteriores, al menos hasta Guillermina (en el trono entre 1890 y 1948), “estaban convencidos de la legitimidad del colonialismo y de su importancia para los Países Bajos”. “La Casa de Orange-Nassau participó con convicción y sin reservas sustanciales”, ha asegurado el historiador. Durante el siglo XIX, la dinastía obtuvo con el colonialismo unos 500 millones de euros al cambio actual, indica el estudio. Sin embargo, apenas logró beneficios del comercio transatlántico de esclavos y de la esclavitud en el Caribe. “No porque no quisieran, sino porque no lo consiguieron”, según los investigadores.
Solo el rey Guillermo I (1813-1840) llegó a determinar la política colonial. En el caso de sus antecesores, la decisión correspondía a los Estados Generales y a la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC, en sus siglas originales). Fundada en 1602 y disuelta en 1799, esta monopolizó el comercio en Asia y esclavizó a miles de personas. El poder de los soberanos constitucionales que llegaron después fue disminuyendo a medida que aumentaba el del Parlamento.
Durante la presentación del estudio, se recordó que los Orange, como otras monarquías coloniales europeas, “eran hijos privilegiados de su época”. “Pero eso no les excusa: sabían lo que pasaba y podrían haber actuado de otra manera”, ha afirmado Oostindie. “Sabía que llegaría este día”, ha exclamado después la exdiputada Kathleen Ferrier, hija de quien fue el primer presidente de Surinam, la antigua colonia sudamericana. “Es usted el primero de su linaje que se atreve a presentarse de una manera tan vulnerable”, ha subrayado. La historia colonial es esencial para comprender la de Países Bajos, “pero no se había visto así durante décadas”, ha asegurado a su vez Henk te Velde, catedrático de Historia y otro de los participantes en la investigación.
“Son unas conclusiones desgarradoras e impactantes; me conmueven”, ha reconocido el monarca al recibir el informe. “Sin reconocer lo sucedido no podremos avanzar”, afirmó. “[Es preciso] afrontar el pasado con honestidad para reconstruir la confianza”, añadió. El monarca cree que en la época anterior a la reina Juliana “faltaba un liderazgo disidente” que podría haber marcado la diferencia. El rey Guillermo ha manifestado asimismo que las conclusiones constituyen un incentivo adicional para seguir demostrando el compromiso adquirido al acceder al trono, mediante el cual se comprometió a “proteger la libertad y los derechos de todos los neerlandeses y de todos los residentes en el país”.
En 2020, el rey pidió disculpas por la violencia colonial tras la declaración de independencia de Indonesia; en 2023 fue más allá al pedir perdón por la implicación de Países Bajos y el lucro de sus antepasados en el comercio de esclavos; y, en 2025, reafirmó sus disculpas en Surinam, donde los descendientes de las personas esclavizadas las aceptaron.