Suamy Hernández Telles
@linea_th
La sobreproducción de maguey industrializado, principalmente de la variedad espadín, está abaratando el precio del agave y del mezcal poblano y está desplazando a los agaves silvestres originarios de la región de Tehuacán, que son la base del mezcal tradicional.
Así lo advirtió Jorge Armando Rojas, representante de Mezcal Santo Chingadazo, quien explicó que actualmente se habla de una escasez, pero no de forma generalizada, sino de los agaves silvestres, que son plantas nativas que tardan entre 18 y 35 años en crecer y en algunos casos hasta 40 y 45 años para poder ser cosechadas.
Detalló que muchos productores han optado por dejar de sembrar agaves silvestres para sembrar agaves más precoces como el espadín, que son plantas modificadas y diseñadas para un crecimiento rápido, lo que les permite cosechar en menor tiempo y responder a la demanda comercial.
De esa variedad, dijo, no hay escasez, al contrario, existe una sobreproducción que está provocando que se abarate el agave y por consecuencia el mezcal, aunque se trata de mezcales más comunes y comerciales.
La situación es distinta en Tehuacán y su región, donde los agaves que se utilizan son silvestres.
Su forma de siembra es diferente, no se encuentran formados en surcos como se ve en otras zonas, y su tiempo de maduración es mucho más largo.
Las variedades más precoces tardan entre 8 y 9 años, mientras que otras pueden tardar más de cuatro décadas.
Rojas señaló que por eso se habla de un desabasto, pero en realidad se trata de darle el valor que corresponde a cada planta. Un agave silvestre debe trabajarse como tal, porque ofrece sabores únicos y requiere muchísimo tiempo en la tierra para alcanzar su madurez.
Cuestionado sobre el futuro del mezcal en los próximos 5 o 10 años ante la expansión de nuevas especies de agave, indicó que entre los productores existe la inquietud de qué pasará cuando estas plantas comunes saquen su quiote y su polen y ese polen llegue a las plantas originarias de la región.
Consideró que podría fortalecerlas o debilitarlas, es una interrogante que aún analizan. Por ello, han buscado informarse y asesorarse sobre el manejo de ese polen y el impacto que podría tener en la conservación de los agaves nativos.