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@línea_th
El avance de los incendios forestales en distintas regiones del mundo, impulsados por el calor extremo, la sequía y un fenómeno de “El Niño” cada vez más intenso, mantiene en alerta a autoridades y especialistas.
Además de destruir miles de hectáreas y obligar a evacuar a decenas de miles de personas, el humo de estos siniestros puede recorrer cientos o incluso miles de kilómetros y representar un riesgo para la salud, incluso lejos del lugar donde se originan las llamas.
Uno de los casos más recientes ocurre en Spokane, al noroeste de Estados Unidos, donde tres incendios forestales obligaron a evacuar a más de 65 mil personas, consumieron miles de hectáreas y redujeron a cenizas entre 700 y mil 110 estructuras, de acuerdo con autoridades locales.
Las autoridades atribuyen la rápida propagación del fuego a la combinación de sequía y temperaturas elevadas, mientras que especialistas advierten que el cambio climático favorece incendios cada vez más frecuentes e intensos, generando un círculo que acelera el calentamiento global al liberar grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera.
A este escenario se suma la intensificación de “El Niño“, fenómeno que modifica durante varios meses los patrones de viento, presión y lluvias en distintas partes del planeta.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que este fenómeno “aviva un planeta ya en llamas” y alertó que el mundo entra en un territorio desconocido por la combinación entre el calentamiento global y un episodio de El Niño que podría convertirse en uno de los más intensos registrados.
La Organización Meteorológica Mundial prevé que, hacia octubre, prácticamente todas las zonas terrestres del planeta registren temperaturas superiores a lo normal.
Los efectos de los incendios no se limitan al lugar donde ocurren.
Modelos meteorológicos prevén que la pluma de humo generada por más de 50 incendios activos en el noroeste de Estados Unidos pueda desplazarse hacia la frontera norte de México, alcanzando entidades como Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
Sin embargo, el pronóstico aclara que la presencia de humo en la atmósfera no significa necesariamente que exista mala calidad del aire a nivel del suelo, ya que parte de las partículas puede mantenerse en capas altas de la atmósfera.
El humo liberado por los incendios forestales contiene gases y partículas que pueden afectar al organismo.
Entre los contaminantes se encuentran partículas finas, monóxido de carbono, dióxido de carbono y otros compuestos químicos que, dependiendo de las condiciones, pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo.
Las personas más vulnerables son los adultos mayores, quienes padecen enfermedades respiratorias, los asmáticos, los lactantes y las mujeres embarazadas. La exposición también puede agravar enfermedades como la diabetes o favorecer eventos cardiovasculares, según especialistas citados en el documento.
Ante episodios de humo, las recomendaciones son:
Con información de Unotv