Jesús Martínez
@linea_th
Con un total de 47 especies registradas, las serpientes representan el grupo más diverso de la herpetofauna del Valle de Tehuacán-Cuicatlán, una de las regiones con mayor riqueza biológica del país.
De acuerdo con información difundida por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), seis de estas especies son endémicas, es decir, únicamente habitan de manera natural en esta zona o en áreas específicas de ella.
La dependencia detalló que cinco de las especies endémicas se distribuyen en la porción oaxaqueña del valle, mientras que la Micrurus pachecogili, una especie de coralillo, es exclusiva de todo el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, lo que resalta la importancia de conservar este ecosistema.
Asimismo, la CONANP aclaró que, contrario a la creencia popular, no todas las serpientes son venen0sas.
Del total de especies registradas, únicamente nueve poseen veneno y pertenecen a dos familias: Elapidae, integrada por tres especies de coralillos, y Viperidae, conformada por cuatro especies de serpientes de cascabel, entre ellas la cascabel pigmea de Oaxaca (Crotalus brunneus), además de dos especies conocidas como nauyacas de cuernitos.
Las autoridades ambientales destacaron que estos reptiles desempeñan un papel esencial dentro de los ecosistemas al contribuir al equilibrio de las cadenas alimenticias y al control natural de poblaciones de pequeños animales.
Finalmente, la CONANP invitó a la población a conocer más sobre las serpientes y dejar atrás los mitos que han provocado temor hacia ellas, al señalar que su conservación resulta fundamental para preservar la biodiversidad de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán y mantener el equilibrio ambiental de la región.