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Petróleos Mexicanos (Pemex) ha contenido el derrame de diésel registrado en el muelle de la refinería Deer Park en Texas, según ha informado en un comunicado. La paraestatal ha señalado que en el incidente estuvieron involucrados dos barcos, uno que ya había sido abastecido de diésel y enfilaba a la salida por el canal y otro que estaba siendo cargado. Algunos medios locales reportaron que el episodio tuvo lugar este domingo por la mañana, pero no ha sido hasta este lunes que el Gobierno de México ha anunciado que la situación estaba bajo control. En la nota de prensa, Pemex afirma que, de momento, no hay impacto en el canal de comunicación y que las labores de limpieza y reparación tomarán dos días.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, se ha referido brevemente al tema este lunes en su mañanera. “Desde ayer en la noche me informaron [del incidente] y salió el comunicado y se hicieron todos los protocolos. [...] Está todo bajo control”, manifestó. En su boletín, Pemex ha sostenido que dieron aviso del accidente a las autoridades correspondientes a través de un mensaje CAER (Conciencia Comunitaria y Respuesta de Emergencias) nivel 3 y que se mantiene en comunicación con la Guardia Costera de Estados Unidos.
La adquisición de la refinería hace cuatro años por el expresidente Andrés Manuel López Obrador formaba parte del plan del Gobierno de México para apuntalar a la petrolera, una de las más endeudas en el mundo, y lograr la soberanía energética. “Vamos a dejar de comprar los combustibles y las gasolinas en el extranjero. Pemex va a procesar todo el petróleo crudo y lo va a convertir en diésel y gasolina. Vamos a ser autosuficientes”, declaró el entonces mandatario. La planta, ubicada en el canal de navegación de Houston, a 32 kilómetros de esa ciudad, costó 600 millones de dólares y tiene capacidad para procesar 340 mil barriles al día.
Un anterior accidente en la refinería texana tuvo lugar en octubre de 2024, cuando una fuga de gas ácido en la planta provocó la muerte de dos personas y lesiones en otras 13, quienes fueron hospitalizadas. La paraestatal comunicó que los fallecidos eran empleados de una empresa de mantenimiento subcontratada y que ninguno de ellos era de nacionalidad mexicana. A pesar de las molestias que reportaron los habitantes de los poblados cercanos al lugar del incidente, las autoridades locales reportaron que no había riesgos para la población. “Somos conscientes del mal olor, pero no supone ningún peligro para la comunidad. Gracias por su paciencia”, indicaron.
Con información de EL PAÍS