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@línea_th
El cierre del estrecho de Ormuz este martes, tras la ofensiva ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Irán y los ataques posteriores de Teherán a barcos e instalaciones energéticas, paralizó el transporte marítimo de petróleo y gas en Oriente Medio, disparando los costos logísticos y elevando los precios internacionales del crudo y el gas.
El tráfico por el estrecho —una arteria que representa alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas— permanece cerrado por cuarto día consecutivo luego de que Irán atacara cinco embarcaciones. Cientos de petroleros con crudo y gas natural licuado (GNL) quedaron varados cerca de centros de distribución como el puerto de Fujaira, sin poder llegar a Asia y Europa.
Las tarifas de transporte marítimo alcanzaron máximos históricos a medida que se intensificó el conflicto y se bloquearon rutas clave.
El impacto logístico se agrava porque:
El cierre obliga a países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait e Irán a considerar recortes de producción en cuestión de días si no logran redirigir cargamentos.
El efecto inmediato se reflejó en los mercados:
El conflicto pone en riesgo la recuperación económica en Europa y Asia si se prolonga, ya que la región afectada representa casi un tercio de la producción mundial de petróleo y cerca de una quinta parte del gas natural.
En Estados Unidos, el precio de la gasolina superó los 3 dólares por galón por primera vez desde noviembre, semanas después de que Trump destacara reducciones previas.
El aumento supone presión política de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el de Energía, Chris Wright, anunciarán medidas para mitigar el impacto, según informó el secretario de Estado, Marco Rubio.
India comenzó a racionar suministro de gas a industrias tras el cierre de producción en Qatar.
Europa, dependiente de importaciones energéticas, podría acelerar la reposición de reservas tras un invierno frío y aumentar su dependencia del gas estadounidense.
Mientras tanto, el cierre del estrecho de Ormuz mantiene en tensión a los mercados globales, con impacto directo en transporte marítimo, costos energéticos e inflación internacional.
Con información de unotv