Suamy Hernández Telles
@linea_th
La industria de la moda rápida, caracterizada por su producción acelerada y masiva de prendas de bajo costo, está dejando una huella profunda de contaminación ambiental en regiones como Tehuacán y en todo el país, señaló Ornela Galleri Ríos, vocera de Greenpeace, quien advirtió sobre el uso de telas sintéticas y químicos altamente tóxicos en las maquiladoras textiles, los cuales terminan en cuerpos de agua y basureros, afectando tanto al medio ambiente como a la salud pública.
En entrevista, explicó que gran parte del problema radica en el uso de materiales sintéticos como el poliéster, un derivado del petróleo que puede tardar décadas en degradarse.
A diferencia del algodón, que es biodegradable, estas fibras no sólo generan residuos sólidos, sino que además liberan microplásticos al ser lavadas, contaminando ríos y suelos.
“Estas fibras no se quedan en los vertederos; se filtran por los sistemas de agua y llegan hasta los ríos, donde impactan la fauna y flora acuática.
En cada lavado, millones de partículas microscópicas de plástico se desprenden y terminan en cuerpos de agua como el Atoyac o el río Lerma”, explicó.
El impacto de esta contaminación no se limita a las telas. Otro problema grave es el uso de químicos en el procesamiento de las prendas, especialmente durante los lavados industriales y tratamientos de acabado.
Según Greenpeace, compuestos como ftalatos, nonilfenoles y metales pesados son comunes en este proceso y muchos de ellos son cancerígenos o disruptores endocrinos. Estas sustancias no sólo se quedan en los ríos, sino que también pueden quedar impregnadas en la ropa misma y ser absorbidas por la piel.
En 2012, Greenpeace lanzó la campaña "Detox" para exigir a marcas internacionales de moda rápida que eliminaran estos químicos tóxicos de su cadena de producción.
Aunque se lograron algunas respuestas iniciales, la activista lamentó que los compromisos no se hayan sostenido con fuerza en el tiempo.
“Las empresas no cambiaron sus prácticas de fondo, y muchas continúan operando con maquilas en México sin medidas adecuadas para tratar los residuos”, señaló.
Tehuacán, una de las principales zonas de maquiladoras de mezclilla en el país, sigue enfrentando esta problemática ambiental. A pesar de algunos avances en el tratamiento de aguas residuales, muchas empresas no cuentan con estrategias efectivas para el manejo de los desechos textiles, como los retazos impregnados de químicos.
Estos residuos, al acumularse en basureros o ser arrojados en tiraderos clandestinos, representan un peligro tanto para la población como para los ecosistemas locales.
Ante este panorama, Greenpeace hace un llamado urgente a que las autoridades locales y estatales impulsen regulaciones más estrictas y que las maquiladoras adopten tecnologías limpias y procesos responsables.